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Vista del domo dorado del Santuario del Imam Alí en Nayaf, Irak

La Aparición y Protección del Sagrado Sepulcro del Imam Alí (P)

El sagrado sepulcro del Amir al Mu’minin ‘Ali (la paz sea con él) permaneció oculto desde el momento de su martirio, en el año 40 de la hégira, hasta aproximadamente el 132 H. Esto se hizo por orden del propio Imam, con el fin de proteger su tumba de los enemigos. Solo Ahl al-Bayt (la Gente de la Casa), la paz sea con ellos y algunos chiíes cercanos conocían su ubicación.

Luego del fin del gobierno omeya y al disminuir el peligro, el Imam Ya‘far al Sadiq (la paz sea con él) reveló el lugar de la tumba del Amir al Mu’min, ‘Ali (la paz sea con él), y ordenó a sus seguidores que la visitaran. Con el fin de señalar el sitio de la sepultura, mandó construir un pequeño cobertizo sobre la tumba. Desde entonces, la visita a este lugar continuó de manera constante y se convirtió en una práctica establecida.
El sheij al Mufid escribió al respecto:
«La tumba permaneció oculta hasta la época del Imam al Sadiq (la paz sea con él), pero cuando él entró en al-Hira señaló su ubicación, y los chiíes comenzaron a visitarla».
El Imam Ya‘far al Sadiq (la paz sea con él), en el año 132 de la hégira, antes del gobierno de Harún, reveló el lugar de la tumba y alentó a la gente a visitarla.

La destrucción de los santuarios sagrados por los califas abasíes
La práctica de la visita continuó hasta que, en el año 236 de la hégira, el califa abasí al Mutawakkil ordenó que se demoliera el cobertizo sobre el sepulcro del Amir al Mu’minin ‘Ali (la paz sea con él), así como el del Imam Huséin (la paz sea con él), y que se prohibiera a los chiíes visitar estos santuarios. Esta medida formaba parte de la política de represión contra los chiíes y de intimidación hacia Ahl al-Bayt (la Gente de la Casa), la paz sea con ellos.
El sheij al Mas‘udi escribió al respecto:
«La familia de Abu Tálib en ese período se enfrentaba a grandes dificultades, y existía el riesgo de que sus vidas corrieran peligro. Al Mutawakkil ordenó la destrucción de la tumba del Imam Huséin (la paz sea con él) y la eliminación de cualquier señal o rastro de ella. Según esta orden, la presencia en ese lugar era castigada con severas penas».

La opresión de al Mutawakkil abasí contra Ahl al-Bayt (la Gente de la Casa), la paz sea con ellos
Durante el gobierno del califa abasí al Mutawakkil, quien llegó al poder después de al Mu‘tasim, su ministro era ‘Abdullah ibn Yahya ibn Khaqan, considerado un nasibí [1] y enemigo de Ahl al-Bayt, la paz sea con ellos. Él incitaba constantemente al califa a perseguir y matar a los chiíes y a los descendientes del Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones sean con él y su familia).
Cuando al Mutawakkil supo que los chiíes visitaban los santuarios sagrados, especialmente la tumba del Amir al Mu’minin (la paz sea con él) y las tumbas de los mártires de Karbalá, se enfureció profundamente.
Entonces ordenó que el santuario de los mártires de Karbalá y los alrededores de la tumba del Imam Huséin (la paz sea con él) fueran destruidos, que se hiciera correr agua sobre el lugar y que la tierra fuera convertida en campos de cultivo. Incluso pidió a judíos que impidieran a los musulmanes realizar la visita; y cualquiera que fuera a visitar el lugar era arrestado y ejecutado.
La principal razón de su hostilidad hacia Ahl al-Bayt, la paz sea con ellos, se relacionaba con asuntos personales y con prejuicios nasibíes. Uno de los episodios más conocidos está vinculado a una de sus cantantes, llamada Umm al Fadl, quien viajó a Nayaf para visitar la tumba del Amir al Mu’minin (la paz sea con él). Este hecho provocó la ira de al Mutawakkil, hasta el punto de prohibir la visita a las tumbas de la Gente de la Casa (la paz sea con ellos).
Estas acciones provocaron que la gente de Bagdad se levantara en protesta contra él, llenando muros y mezquitas con escritos en su contra, y que poetas como “Du‘bal” lo criticaran abiertamente. Pero al‑Mutawakkil respondió con violencia y dureza a estas protestas, aumentando cada día más su hostilidad.

La situación de los santuarios de Ahl al-Bayt (la paz sea con ellos) durante el gobierno de al‑Mutawakkil
El sheij al‑Tusi relató:
«‘Abd Allah ibn Daniyah al Ṭā’ī, en el año 247 de la hégira, durante su visita a los santuarios en Irak, presenció escenas que describió de la siguiente manera:
El sagrado sepulcro del Amir al Mu’minin Ali (la paz sea con él) y el del Imam Huséin (la paz sea con él) estaban rodeados y sometidos a actos de destrucción. Las tierras alrededor del santuario del Imam Huséin (la paz sea con él) habían sido aradas y se había hecho correr agua sobre ellas. Obreros y animales —incluidos bueyes— caminaban sobre la tumba sagrada. A pesar de estos intentos, la tumba no sufrió daño alguno y todos los esfuerzos por destruirla fracasaron.
Poco después del regreso de ‘Abdullah ibn Daniya a Bagdad, llegó la noticia del asesinato de al‑Mutawakkil, un acontecimiento que marcó el fin de su época de opresión”.»
El sheij al‑Mas‘udi dijo al respecto:
«La destrucción de las tumbas y la prohibición de la visita causaron una profunda preocupación entre la gente, y muchos chiíes dejaron de frecuentar estos lugares.
Esta dificultad continuó hasta la época de al-Muntasir ‘Abbasí. Cuando él llegó al poder en el año 247 de la Hégira, la situación cambió. La gente volvió a poder visitar las tumbas del “Imam Huséin (la paz sea con él)” y del “Amir al‑Mu’minin (la paz sea con él)”. Después de eso se restableció la seguridad y las personas pudieron realizar la visita libremente. El gobierno ya no agredía a los descendientes de Abu Tálib.
Asimismo, Fadak fue devuelta a los descendientes del Imam Hasan (la paz sea con él) y del Imam Huséin (la paz sea con él), y las propiedades dotadas en favor de los descendientes de Abu Tálib fueron liberadas, sin que los chiíes sufrieran daño.»
Después de la muerte de al‑Mutawakkil, la hostilidad de los califas abasíes hacia Ahl al-Bayt (la paz sea con ellos) continuó. Sin embargo, su hijo al‑Muntasir abolió la ley que prohibía la visita para los chiíes.
El califato de al‑Muntasir fue breve, durando alrededor de seis meses, y después de él las restricciones contra los chiíes y contra las peregrinaciones comenzaron nuevamente.

El relato de la tentativa de exhumación del sepulcro sagrado
Después de que el Imam Ya‘far al Sadiq (la paz sea con él) revelara la ubicación del noble sepulcro y los chiíes se enteraran de ello, la noticia llegó al califa abasí Abu Ya‘far al Dawaniqi (al Mansur). Él, para investigar, se dirigió a la zona de Gharí, en Nayaf, acompañado de uno de sus siervos, con la intención de abrir la tumba.
Ibn Tawús relató:
«Al Mansur, junto a sus siervos, cavó la tumba con pico, pala y una vasija para retirar la tierra, con el fin de ver la losa del sepulcro. Cuando se dieron cuenta de que la tumba era realmente la del Amir al Mu’minin (la paz sea con él), ordenó que se volviera a cubrir con tierra y afirmó con énfasis que aquella tumba era, efectivamente, el sepulcro sagrado auténtico.»
En el año 273 H, un miembro de los Bani ‘Abbás llamado Dawud intentó también abrir la tumba sagrada. Sin embargo, gracias a las manifestaciones milagrosas del Amir al Mu’minin (la paz sea con él), abandonó su intención. En su lugar, colocó una caja o arca de madera sobre la tumba, la cual llegó a conocerse como “el arca de Dawud al ‘Abbasi”.
Sayyid ‘Abd al‑Karim ibn Tawus transmite de Abu al‑Husayn Muhammad ibn Tammam al‑Kufi :
«Un grupo de notables de Kufa estaba presente en la reunión de mi primo, Muhammad ibn ‘Imran ibn al‑Hajjaj . Entre los asistentes se encontraban también ‘Abbas ibn Ahmad al‑‘Abbasi e Isma‘il ibn ‘Isa al‑‘Abbasi .
Cuando Isma‘il ibn ‘Isa llegó, pidió a los presentes que prestaran atención a lo que iba a decir y les hizo jurar por la wilayah de ‘Ali ibn Abi Talib y de los infalibles Imames (la paz sea con ellos) . Luego relató el suceso de la exhumación de la tumba.
Él y sus compañeros se dirigieron a la tumba sagrada. Habían llevado consigo a varias personas de fuerza y valentía extraordinarias para excavar y examinar el lugar. Tras darse la orden de abrir la tumba del Amir al Mu’minin (la paz sea con él), los excavadores comenzaron a remover la tierra. Cuando encontraron una piedra dura, enviaron a un esclavo hacia abajo para que golpeara con un pico.
Golpeó tres veces, y se oyó un estruendo muy fuerte. Entonces el esclavo gritó y quedó herido; la sangre le corría desde la mano hasta el brazo y no podía hablar. Lo sacaron con una cuerda, pero en ese mismo instante murió.
Dawud, el tío de Isma‘il ibn ‘Isa al‑‘Abbasi, que había presenciado este suceso, se arrepintió y ordenó colocar un cofre de madera sobre la tumba y cubrir el lugar con tierra. Algunos historiadores se equivocaron y pensaron que este Dawud era Dawud ibn ‘Ali al‑Saffah, pero las investigaciones muestran que el verdadero Dawud era el tío de Isma‘il ibn ‘Isa al‑‘Abbasi, y que este hecho ocurrió en el año 273 H, durante el califato de al‑Mu‘tamid, no en la época de al‑Saffah.
Este cofre permaneció sobre la tumba durante unos diez años, hasta que Muhammad ibn Zayd al Da‘í al Hasaní construyó, en el año 283 H, el primer edificio sobre el santuario del Amir al Mu’minin (la paz sea con él). Al levantarse la construcción, el cofre no fue retirado, sino que el edificio se edificó sobre él
El sheij al‑Tusi y Sayyid ‘Abd al‑Karim ibn Tawus también confirmaron este relato y explicaron que algunos atribuyeron erróneamente la construcción del santuario a Hasan ibn Zayd, cuando en realidad fue Muhammad ibn Zayd.

Fuente:
Tomado del libro “Tārīkh al Marqad al ‘Alawī al Muṭahhar”

[1] Násibi es quien siente enemistad hacia el Amir al Mu’minin (la paz sea con él) o hacia alguno de los Ahl al Bayt (la paz sea con ellos) y manifiesta abiertamente esa enemistad. 

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